Lunes,8 de febrero
La presencia femenina en el mundo económico y financiero europeo está todavía bajo mínimos. El V informe sobre juntas generales de accionistas del IBEX-35 puso de manifiesto que un 25% de sus empresas no tiene ninguna mujer en sus consejos de administración. Para analizar esta realidad la semana pasada se reunió en Cádiz el Foro Europeo de Mujeres Beijing+15, quince años después de su histórico encuentro en Pekín. Representantes de la mayoría de los países de la Unión Europea valoraron durante dos días que aunque la proyección laboral de la mujer progresa adecuadamente, también necesita mejorar. La reunión se cerró con el compromiso de impulsar la igualdad y la corresponsabilidad de hombres y mujeres. En Extremadura, la situación sigue los parámetros generales y el género femenino brilla por su ausencia entre los altos cargos del mundo de la empresa regional. Pero hay excepciones que abren una puerta a un futuro distinto. Cinco mujeres que desempeñan puestos de responsabilidad son el mejor ejemplo.
Alcira Da Silva, gerente y dueña de la empresa Exclusivas Dyexco S.L.
«Muchos clientes se negaban a que les sirviera una mujer»
Siempre tuvo muy claro que quería ser empresaria y lo ha conseguido con creces. Ha sido testigo de excepción de cómo ha ido evolucionando la figura de la mujer en el ámbito empresarial desde una época en la que resultaba «complicado», hasta la actual en la que «las mujeres y los hombres tenemos las mismas oportunidades».
«Cuando yo empecé las cosas eran difíciles. Porque no era suficiente con estar preparada y saber, tenías que estar todo el rato demostrándolo. Las reuniones eran muy curiosas. Me recuerdo rodeada siempre de señores y cuando levantaba la mano para participar era tremendo. Tenía que dejar constancia de que sabía de qué estabas hablando y estar incluso por encima de su nivel», recuerda.
Luchadora y tenaz, su empresa, una distribuidora de alimentos y bebidas de firmas que lleva en exclusiva en la región, estaba contextualizada «en un mundo de hombres». «Muchos clientes se negaban incluso a que les sirviera una mujer. Todo eso es historia ahora, pero hay que contarla para que se sepa. Hoy en día las mujeres que saben dónde quieren ir pueden llegar a todas partes».
La parte mas difícil ha sido la de compatibilizar su vida profesional con la personal: «Es lo que más me ha costado. Tengo dos hijas, que precisamente ahora son empresarias, y es cierto que no he pasado todo el tiempo que me hubiese gustado con ellas. Pero sí que es verdad que ahora valoran mi esfuerzo y he sido un ejemplo para ellas», considera.
Considera que para conseguir la paridad hay que potenciar la figura del hombre en la familia. «También ellos tienen que llevar de vez en cuando el niño al médico. No es normal que sea sólo la mujer la que cargue con ciertas responsabilidades», resume contundente.
Pilar Acosta, presidenta de la Federación de Empresarios de la Construcción de Cáceres
«Somos las culpables de que no haya más mujeres en puestos de poder»
Pilar Acosta, tomó el timón de la empresa de construcción de su padre en el año 91. Un tiempo después se convirtió en la representante de los empresarios del sector en la provincia de Cáceres. Pilar asegura que la profesionalidad es la clave y que va más allá de los géneros, sin embargo, reconoce que las mujeres «tenemos que trabajar el doble para demostrar que somos como mínimo, igual que ellos».
Acostumbrada a estar en minoría, la mayoría de sus relaciones laborales son de género masculino, pero asegura que nunca ha tenido ningún problema. «Sí que genera cierta sorpresa al principio, pero siempre me he sentido muy aceptada y muy querida», subraya.
Matiza, sin embargo, que hay que saber comportarse en un 'mundo de hombres', desde la forma en que vas vestida a cómo te comportas o cómo hablas.
Con respecto a la ausencia de mujeres en puestos de responsabilidad reflexiona que un problema generalizado del género es «querer estar perfectas y al 100% en todos los ámbitos». «Somos demasiado autoexigentes con nosotras mismas y cuando somos madres queremos estar pendientes de nuestros hijos pero ellos crecen y nosotras tenemos derecho a sentirnos realizadas profesionalmente. Existe un sentimiento de culpa que es el causante de que muchas mujeres renuncien a sus carreras. Hay que priorizar y hay que tener muy presente que también es muy enriquecedor para los hijos que su madre se sienta bien consigo misma. Cuando leo que no hay mujeres en primera línea de dirección de empresas yo siempre creo que mucha culpa la tenemos nosotros, porque muchas veces pensamos en la familia antes que en nosotras mismas», reflexiona.
El gran reto que debe afrontar la mujer en esta década, según ella, es estar a gusto con el 'rol' que decida asumir y ser consecuente con él. «Cualquier elección es buena y respetable», subraya.
Mónica Barroso, directora de la delegación de Aenor en Extremadura
«Estoy satisfecha a pesar del sacrificio personal que este puesto conlleva»
Después de 11 años desarrollando diferentes tareas en el mundo de la evaluación de la calidad, hace cuatro años se convirtió en la directora de la delegación en la región de Aenor (Asociación Española de Normalización y Certificación). A pesar de estar en minoría afirma que no ha tenido que hacer frente a ninguna traba para conseguir su actual puesto.
«La presencia femenina en puestos directivos en el sector es bastante limitada. No sé si por los obstáculos que el mercado laboral les ha puesto o porque no están dispuestas a sacrificar ciertos ámbitos de su vida. Yo soy madre y puedo entender que hay gente que no está dispuesta a apostar por tu trayectoria profesional a ciertos niveles porque implica renuncias que para mucha gente es impensable», subraya.
Su vida ha cambiado desde que nació su hijo, que ahora tiene 18 meses. La conciliación y el equilibrio son ahora palabras difíciles de alcanzar. Confiesa que la situación le genera muchos dilemas sobre si «estoy haciendo la elección adecuada o si es justo para mi niño».
Mónica tiene claro que los sacrificios que está haciendo los hace también por él. «Para mí, merece la pena porque para yo poder aportar en casa y estar bien con los míos, también necesito estar bien conmigo misma, aunque parezca egoísta», reflexiona. «Las mujeres tenemos mucho que aportar, porque tenemos un punto de vista distinto e interesante. Nuestra voz podría cambiar el panorama empresarial y por eso, deberíamos dar un paso al frente y asumir más puestos de responsabilidad», manifiesta.
Carmen Moreno, gerente de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura
«Nosotras vamos más al grano, tenemos un punto de concreción diferente»
Esta ingeniera Agrónoma por la Universidad Politécnica de Madrid, accedió a la gerencia de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, por entonces UNEXCA, tras haber sido durante tres años Responsable de Calidad de la entidad de inspección y certificación de productos agroalimentario CERCAGRO y después de haber realizado después de cuatro años una labor investigadora en sanidad vegetal de los cultivos, así como una labor técnica en Extremeña de Arroces, S.C.
Carmen considera que las féminas aportan enfoques inherentes a su género que pueden enriquecer el ámbito empresarial. «En las reuniones, las mujeres damos un punto de concreción diferente al que suele darse en las que participan exclusivamente hombres, simplemente porque nuestro concepto del tiempo, desde mi punto de vista, suele ser distinto y 'vamos al grano' con las cuestiones».
Madre de un niño de tres años opina que se podrían enumerar muchísimas acciones para hacer más fácil la conciliación de vida laboral y familiar. «Desde luego necesitamos más guarderías públicas que faciliten a la mujer su incorporación al trabajo tras haber tenido una familia. También necesitamos más colegios con horarios amplios», apunta.
Si se le pregunta por un deseo para el futuro laboral de la mujer, lo tiene claro: «Que terminen las diferencias de sueldos para un mismo trabajo en función de que seas mujer u hombre».
María Jesús Rodríguez, directora del Hotel Alfonso VIII de Plasencia
«La igualdad será real cuando dejemos de hablar de ella»
Al frente de uno de los hoteles con más solera de Plasencia, María Jesús Rodríguez ha culminado una trayectoria profesional ligada desde siempre al sector de la hostelería en «un lugar de referencia». Como sus compañeras, afirma que «hay que demostrar el doble para que crean en tu profesionalidad. Miran y evalúan en las mujeres otras cosas, además de la profesionalidad, para conseguir el mismo puesto que le darían a un hombre». En este sentido, considera que sí existen barreras y «tópicos arcaicos que están ya en desuso».
Apunta, sin embargo, que las cosas están cambiando poco a poco y opina que su género le hace llevar una gestión más «sensible» respecto a las circunstancias de sus trabajadores. María Jesús no cree, no obstante, en la paridad 'impuesta'. «Contrato a la gente por su profesionalidad, no por si es hombre o mujer. La igualdad será real cuando dejemos de hablar de ella», asegura.